Bajo la lluvia que parecía bendecir cada gesto de solidaridad, por segundo día consecutivo, las calles de Las Cruces, Petén, se tiñeron de esperanza: 1, 157 raciones de alimentos llegaron a manos de familias que, más que recibir un paquete, recibieron un abrazo institucional.
La Primera Dama Kendy Álvarez de Sarceño no solo supervisó: caminó, escuchó, miró a los ojos, convirtiendo cada entrega en un acto de dignidad.
Este no es un reparto cualquiera; es semilla que germina en tierra fértil de confianza, es puente entre gobierno y pueblo, es promesa hecha realidad.
Y aunque la jornada terminó, la gestión no descansa: sigue avanzando, como río que no conoce fronteras, para que ningún hogar quede al margen de la seguridad alimentaria.
Porque alimentar no es solo llenar estómagos: es construir futuro.